lunes, agosto 24, 2009

LA MERIENDA, THE VALLEJO. MI PADRE; QUÉ IMPORTANTE ES ALMORZAR CON ÉL NONADAS

Mi padre lo tubo en los genes y en su orgullo, yo lo tengo en la corteza derecha de mi cerebro, gracias a venditos the padres de sabiduría (samuel) (Ruben).
Ya éramos jóvenes, mis dos hermanas y yo, ellas nunca aprendieron (creo) esto, esto del bendito ofertorio, de la gracia divina o mejor dicho de la familia. Almorzar ya de jóvenes y todos juntos era ¡risa de lotería! ¡Alegría de premio! Pero logré hacerlo, logramos hacerlo todos, sí ¡unidos¡ si lo hicimos y no era navidad, era invierno de los crudos, pero primavera para nosotros. Como esto no sucedía muy a menudo logré grabarlo, solo bajé trípode y cámara del escritorio y ellos hicieron su misión. Sinceramente no organicé esto, todo sucedió porque tuvo que pasar. Ya estábamos todos ahí, sentados, ellos miraban la merienda, yo a ellos. Para ellos era cualquier día, para mi no era un día, era alegría. Era lógico que mi padre pronunciara la antífona del esta solemne reunión, ya saben, para mi era un ofertorio, hostia y el vino del cáliz, mientras sucedía esto, y escuchaba los salmos y los cánticos de mi padre en este momento canónico yo recordaba cuando era niño y almorzaba mirando la maldita caja boba (tv) sin hacer caso a mi querida madre que me decía “nunca se almuerza en el mueble, acaso no entiendes” ya de adolescente leí a vallejo y mi forma de pensar cambió, leer a vallejo significaba cambio , madurez, leer trilce significaba dulzura y amor; precisamente el poema XXVIII me hizo amar esa reunión familiar:

He almorzado solo ahora, y no he tenido
madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
ni padre que, en el facundo ofertorio
de los choclos, pregunte para su tardanza
de imagen, por los broches mayores del sonido.

Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
de tales platos distantes esas cosas,
cuando habráse quebrado el propio hogar,
cuando no asoma ni madre a los labios.
Cómo iba yo a almorzar nonada.


Ellas, mis hermanas, ni ellos, mis amigos, saben de trilce ni de un buen almuerzo ellos comen solos y apurados, ellos no saben lo sufrido que es comer sólo con amigos, con desconocidos, vallejo si lo sabe: trilce

A la mesa de un buen amigo he almorzado
con su padre recién llegado del mundo,
con sus canas tías que hablan
en tordillo retinte de porcelana,
bisbiseando por todos sus viudos alvéolos;
y con cubiertos francos de alegres tiroriros,
porque estánse en su casa. Así, ¡qué gracia!
Y me han dolido los cuchillos
de esta mesa en todo el paladar.
El yantar de estas mesas así, en que se prueba
amor ajeno en vez del propio amor


Y pasaron muchos años y dirán mis hermanos (amigos) arrepentidos por el tiempo perdido como vallejo: trilce


hace golpe la dura deglución; el dulce,
hiel; aceite funéreo, el café.

Cuando ya se ha quebrado el propio hogar,
y el sírvete materno no sale de la
tumba,
la cocina a oscuras, la miseria de amor.

Se apagó la cámara y se soltó el trípode

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